
Cualquier objeto, por muy pequeño que sea, tiene energía.
Por ejemplo ese jarrón que luce roto en el aparador. Lo ves todos los días al entrar en el salón y piensas que debes arreglarlo. Van pasando los días y no lo haces, quizás por falta de tiempo o simplemente porque no le estás dando mucha importancia.
Este pequeño detalle puede estar afectando a tu estado de ánimo más de lo que crees.
Nuestro hogar es muy importante para nosotros, es el lugar a donde acudimos al final del día cuando estamos cansados y también el lugar al que invitamos a las personas que nos importan. En definitiva el sitio donde nos sentimos más seguros. Nuestro refugio. Por tanto no deberías descuidar su decoración.
Algunos consejos que debes tener en cuenta en este sentido:
- Mira detenidamente todas las estancias de tu hogar y desecha lo que está roto o lo que simplemente no te gusta.
- Que la mejor habitación de la casa sea el sitio donde más tiempo pases. No reserves esa habitación para las visitas o para poner las máquinas del gym, si solo vas a utilizarlas un par de horas al día.
- Selecciona muy bien los colores de la pared y de los tejidos. Estos potencian nuestra energía y nos generan sensaciones.
- La luz, lo más importante. Si tu casa no es muy luminosa entonces selecciona muy bien la iluminación. Decora con lámparas de pie o de mesa aquellos rincones a los que no llega directamente la luz.



